LA ORACIÓN CAMBIA LA
DEBILIDAD EN FORTALEZA.
REFLEXIÓN.
(SALMOS 55:4-8; 16,17 y 18.)
(Versículo1-8) 1. Escucha, 0h Dios, mi oración, y no te
escondas de mi súplica .2 Está atento, y respóndeme; clamo en mi oración, y me
conmuevo, 3. A causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; porque
sobre mí echaron iniquidad, y con furor me persiguen.4. “Mi corazón ésta dolorido dentro
de mí, y terrores de muerte han caído. 5. Temor y temblor vinieron sobre mí, y
terror me ha cubierto.6. Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma!, volaría
yo y descansaría.
7. Ciertamente huiría lejos;
moraría lejos en el desierto. 8. Me apresuraría a escapar del viento
borrascoso, y de la tempestad…
(Versículo
16) En cuanto a mí, a Dios clamaré; y
Jehová me salvará tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré y él oirá mi voz.
(Versículo
18) Él redimirá en paz mi alma…” (B.RV.1960).
Sin lugar a duda como hijas de Dios,
pasamos por diferentes situaciones difíciles: enfermedades, traiciones, persecuciones,
falta de trabajo, sufrimientos con los hijos, etc.
Muchas veces, quisiéremos huir como
David huía de su hijo Absalón, y su
consejero Aitofel, que se habían sublevado contra él al punto de llevarlo al
desierto, su corazón estaba dolorido; porque Absalón era su propio hijo y
Aitofel, su consejero. El dolor que sentía era abrumador, por la relación de la
carne con respecto Absalón y de la traición por parte de Aitofel.
A esto le sumamos, que estaba en pleno
desierto, esto aumentaba más sus deseos de querer huir de esta situación.
TIEMPOS DIFÍCILES
No cabe duda, que todos los tiempos, en
todas las épocas, los hijos de Dios han atravesado por épocas violentas, en
donde la maldad parece haber sido arrojada como un puñado de semillas, que ha
germinado en el corazón de aquellos que
ignoran a Dios. Esto, no es una novedad, basta con recorrer la historia de un
país, de una nación, de familias y de recordar como éramos nosotras mismas
antes. Si no hubiera sido por ese gran amor de Dios que nos redimió y nos dio nueva vida por la muerte de nuestro Señor
Jesucristo. Que nos perdonó y gracias a su misericordia podemos hablar con Dios
en la oración y decirle en estos tiempos
difíciles como David dijo en el salmo 61:2 “Desde del cabo de la
tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más
alta que yo”.
¿Cómo hacerle frente?
En nuestro corazón, como seres humanos
nos desesperamos, nos dejamos abrumar, nos desanimamos ante tanta adversidad, y
quisiéramos como David, huir; pero, tenemos un camino hacia Dios que es la
oración.
(Versículo 16) En
cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará .La actitud de David es en un momento
débil, quiere huir, ser un ave; pero luego su corazón lo lleva clamar con la
seguridad de que Dios le salvará.
PERSEVERANCIA
La perseverancia es el secreto para
hallar la paz de Dios en medio de toda dificultad.
(Versículo 17) dice: “Tarde
y mañana y a mediodía oraré y clamaré y él oirá mi voz. 18.Él redimirá en paz
mi alma de la guerra contra mí auque contra mí haya muchos…”
De toda esta situación que David vivió,
el único que pudo hacer algo por él fue Dios, ya que si leemos toda esta
historia en 1ªy 2ª de Samuel, vamos a encontrar que no fue la única persecución
que David tuvo que soportar; pero sí hubo una postura que lo mantuvo y fue la de humillarse
y clamar a Dios en cada momento y Dios siempre lo ayudo.
CARACTERRÍSTICA QUE DISTINGUE A LA
MUJER CRISTIANA
Lo que diferenció a David de otros
reyes, fue que él tenía un corazón conforme a Dios, un corazón labrado con
múltiples pruebas, pero era un corazón que buscaba a Dios.
En el Salmos 27:8; Dios le habla
al corazón de David y le dice: “Mi corazón ha dicho de ti: buscad mi
rostro, tu rostro buscaré oh Jehová.”Esta es la respuesta de David a Dios.
Cuando oramos, clamamos en cada momento
de nuestra vida, nuestro corazón también nos hace una mujer conforme al corazón
de Dios. El está en nuestro corazón y desde allí quiere hablarnos para
convertir nuestra debilidad en fortaleza.
PARA PENSAR
Que el Señor nos ayude a través de la
oración y la comunión con él a superar las pruebas, cada una de nosotras desde
el rol que ocupemos en la sociedad. Como
amas de casas, como maestras, abogadas, etc. sin huir de los conflictos, buscando atajos,
sino, amparándonos en Dios.
David, era el rey. Tenía su
responsabilidad. Nosotras también tenemos nuestras responsabilidades: nuestro
hogar, la iglesia, la oración por nuestra nación y los que nos gobiernan. Seamos
perseverantes y Él le dará la paz a nuestra Nación. Y toda rodilla se quebrará
delante de Dios. Y poder decir (Tu Rostro buscaré oh Dios).
Mirta Raquel Barolo de
Acuña
Mirta Barolo de Acuña.



