Débora La Jueza Solitaria.
Jueces capítulo
4:1-24
Débora
fue la cuarta jueza y profetiza de
Israel en la época pre monárquica y
además en capitulo cinco podemos observar que ella escribe un cántico, esto nos
lleva a la conclusión que también era poetiza, su nombre significaba abeja.
Débora había comprendido el significado de su nombre ya que era, muy laboriosa, era sagas esto lo demuestra en
su manera de aconsejar a los habitantes de Israel cuando necesitaban un consejo
en especial en estos tiempos donde los israelitas estaban muy perseguidos por
enemigos como Sísara y Jabín, enemigos acérrimos del pueblo de Dios que por
dejar a Dios de lado caían bajo el poder de estos crueles adversarios. Cuando
Barac recurre a Débora fue para liberar para siempre a estos invasores. Estaban totalmente casi derrotados.
4. En aquel tiempo
gobernaba a Israel una profetiza llamada Débora, que era mujer de Lapidot.
Otra
idea que manifiesta un rabino es que Débora tenía ciento veinte años y no era
esposa Lapidot, ya que parece que ella tenía el oficio de hacer mechas para las
lámparas del tabernáculo.
4. En aquel tiempo
gobernaba a Israel una profetiza llamada Débora, que era mujer de Lapidot.
Tomaremos
la palabra de Dios como aquí lo relata el pasaje, como esposa de Lapidot y que
quizás los dos tenían esa tarea. Lo realmente cierto es que Débora gobernaba a
Israel, que vivía en el monte de Efraín como lo dice el versículo
5.
“Débora acostumbraba sentarse bajo una palmera que estaba entre Ramá y Betel,
en el Monte de Efraín. Los israelitas iban a ese lugar, conocido como “la
palmera de Débora”, Para que les hiciera justicia.
El
término profetiza deriva de un vocablo hebreo “nebiah” es decir, trasmisora de
los mensajes de Dios al pueblo.
“Débora acostumbraba
sentarse bajo una palmera que estaba entre Ramá y Betel, en el Monte de Efraín.
Habitaba
debajo de una palmera o cerca de ella. Lo verdad es que Débora era dulce con el pueblo de Dios pero dolorosa
para sus enemigos. Es muy posible que su esposo ya no estuviera con ella. Y
ella consagró su vida a Dios.
Débora Gobernaba Con
Una Absoluta Dependencia De Dios.
Esa
mujer solitaria tenía una relación magnifica con Dios, su nombre significaba
lámpara y ella reflejaba eso a su pueblo. Por otra parte el vivir cerca en una
casa o debajo de una palmera, que simbolizaba la justica, una planta que tiene
bien arraigada su raíz en la tierra. Una
Palmera puede y debe desarrollar una raíz muy profunda para llegar al agua y
mantenerse firme en los desiertos o en los montes como el Monte Efraín. Así era
Débora firme en sus propósitos, esa soledad la hacía tener más comunión con
Dios. Nosotras debemos en estos tiempos donde ¡Hay tanta necesidad! De la
palabra de Dios pasar tiempo a solas con
él. Así como Débora debía gobernar a Israel y hacerle justicia Débora no podía
equivocarse para dar un consejo, pués el pueblo dependía de su sagacidad,
prudencia y esa sabiduría que solo provenía de Dios. Nosotras tenemos un hogar, un trabajo, un
ministerio y debemos buscar estar a
solas con Dios y buscar el momento y orar para que Dios ponga palabras en
nuestra boca.
Débora Liberta A Israel
En
el capítulo 4 vemos a Débora ejerciendo esa autoridad de jueza y gobernante de
Israel.
Versículo 6. “Un día,
Débora mandó a llamar a Barac hijo de Abinoán, quien era de Cedes de Neftalí. Cuando Barac llegó, ella
le preguntó: “El Señor y Dios de Israel
te ha dado una orden, ¿No es verdad? Te ha dicho: “Ve y reúne a tu gente en el
monte Tabor. Toma diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de
Zabulón. 7. Yo voy hacer que Sísara, el capitán del ejército de Jabín, vaya al
arroyo de Cisón con sus carros y su ejército, y allí lo entregaré en tus
manos.” 8. Y Barac le respondió: “Iré, si tú
vas conmigo. Si ni vas conmigo, no iré.”
Aquí
la vemos bajo la dirección de Dios ordenando a Barac, juntar una tropa y hacer
frente a los enemigos, Barac es posible que ya pasado un tiempo esperando la
confirmación para llevar a cabo esta batalla, espera en la autoridad que Dios
usaría que en este caso era Débora, no significa que Barac fuera un cobarde
cuando le dice: en versículo 8
8. Y Barac le respondió: “Iré, si
tú vas conmigo. Si ni vas conmigo, no
iré.”
Para
él era de radical importancia que Débora estuviera en la batalla para animar a
los hombres del ejército con palabras de Dios. Barac era un capitán el cual
valoraba el accionar de Dios en cada cosa que tenía que enfrentar. Y así lo
demuestra.
Una Mujer Valiente Y
Sincera.
Versículo 9.
“Ella le dijo: “Voy a
ir contigo. Pero la gloria de la victoria no será tuya, porque el Señor va
poner a Sísara en manos de una mujer.” Y así, Débora se levantó y acompañó a
Barac hasta Cedes. 10. Allí Barac reunió a las tribus de Zabulón y Neftalí, que
eran diez mil hombres bajo su mando. Débora lo acompañó.”
Aquí
podemos ver una mujer valiente y sincera. Cuando le aclara a Barac que ella irá
a esa batalla, eso demuestra su valentía para ayudar a los hombres para
llevarle la palabra de Dios y sincera porque le aclara a Barac “Pero la gloria de la victoria no será
tuya, porque el Señor va poner a Sísara en manos de una mujer.” que la gloria de esa batalla será
de una mujer. Nosotras tenemos que acompañar a cada hermano, hermana, pastor,
pastora a llevar adelante los planes que Dios les da para que puedan llevar a
cabo esos planes. Debemos levantarnos en
el nombre de Jesús y estar a su lado dándoles ánimo, palabras, medios para
hacerlo, y recordar todos juntos que esta batalla contra el mal en este mundo
solo con el poder de Dios se pueden llevar a cabo, no pensar nunca que son
nuestros los méritos sino de nuestro Señor. Son tiempos muy difíciles. Como
mujeres hijas de Dios compradas con esa sangre preciosa de nuestro Cristo Jesús,
y saber que si Dios usó a Débora y la
mujer llamada Yael también a nosotras
nos usa. Debemos levantarnos como Débora
contra el enemigo que nos asedia y está destruyendo la vida de millares de personas para llevarlos al infierno.
Débora no fue altanera ni orgullosa, aceptó el pedido de Barac porque la
necesitaba para alentar con palabra de Dios a los que están al frente. ¿Le
hemos pedido alguna vez a Dios que nos
muestre lo que quiere de la Iglesia? ¿Estamos dispuestas a salir con humildad a
ganar almas para Cristo y animar a los
hermanos que van como los misioneros al mundo? Seguramente que sí. Hoy hay
muchas Débora, Yael, somos más de lo que la iglesia misma imagina. En lugares
lejanos sacudidas por pruebas, solitarias sentadas esperando que Dios nos
hable. Unas dulces, laboriosas, sagaces como lo fueron Débora y Yael.
Yael
en realidad estaba casada con un pariente de Moisés, ella era esposa de Heber
Ceneo, los ceneos eran nómades y habitaba Yael en ese lugar que Sísara fue a
buscar asilo y ella con la única intención de ayudar a los descendientes de su
esposo lo hizo entrar y Sísara le pidió agua y dormir y esta frágil y errante
Yael, según el desinformado Sísara pensó que le daría refugio en el campamento.
Capítulo 4:17 “Sísara que había huido a
pie llegó a la tienda de campaña de Yael, mujer de Heber ceneo…18. Yael salió a
recibir a Sísara, y le dijo: “Acércate, mi Señor, no tengas miedo.” 19. “Por
favor dame a beber agua, pues tengo sed” Yael abrió un odre de leche, le dio de
beber, y lo volvió a cubrir….21. b Yael tomó una estaca de la tienda y con un
mazo y ,acercándose sigilosamente le clavó la estaca en las sienes, hasta
hundirla en tierra. Así murió Sísara.
Aquí
vemos como se cumplió lo que Débora, le dijo a Barac en el versículo 9“Ella le dijo: “Voy a ir contigo. Pero
la gloria de la victoria no será tuya, porque el Señor va poner a Sísara en
manos de una mujer.”
Dios
es tan bueno y ama tanto a su pueblo, a sus hijos aunque estos israelitas
perdían el camino y por ello caían en manos enemigas. Dios siendo fiel a el mismo y a sus promesas los ayudó siempre y
nos sigue ayudando, esto no quiere decir que por esto vamos a pecar porque él
ofreció a su Hijo amados en una cruz por nuestra alma. En aquel tiempo usó a
Débora la Jueza solitaria que con amor, dulzura y estando donde debía estar
para cuando alguien venía a pedir consejo, aún sabiendo todo lo que Dios le
había revelado al que la consultaba, ella siendo una princesa de Dios nunca se
envaneció ni por su llamado, ni porque lo que ella decía Dios lo apoyaba. Todo
lo
contrario.
Era una dulzura con su pueblo, pero dolorosa con los enemigos de su pueblo.
Así
esta mujer como vos y como yo libero a Israel de las batallas y hubo paz por
cuarenta años.
Hermanas
Dios nos bendiga a ser hijas fieles, mujeres de oración, laboriosas, una luz en
las tinieblas de este mundo que clama por conocer a Jesús como su Señor y
Salvador.
Mirta
Barolo De Acuña.

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